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Noticia del Blog

Tu cerebro no distingue un león de un formulario nuevo

Cinco claves de la inteligencia emocional para aceptar el cambio
Fecha
27 Enero 2026
Categoría
¿Qué contiene?

¿Por qué nos resistimos tanto a cambiar, incluso cuando sabemos que el cambio podría ser positivo para nosotros? La respuesta es simple y profunda: para nuestra biología, el cambio es automáticamente percibido como si fuera un enemigo. No debes culparte por esta resistencia; es inherente a todos los seres humanos porque nuestro sistema biológico está entrenado para la protección. Tu cerebro tiene un diseño primario: su objetivo no es que seas feliz, sino simplemente que llegues al final del día con vida. Esto significa que tu cerebro nunca distinguirá si te están cambiando un formulario de trabajo o si te persigue un león; cualquier cambio, aunque sea beneficioso, lo percibe inicialmente como una amenaza. Esto activa la amígdala, la zona cerebral que detecta el riesgo, generando cortisol y estrés.

articulo oratoria práctica Además de la amenaza, el cambio es una cuestión de energía. Las rutinas y los hábitos cotidianos (como lavarte los dientes) han generado un camino neuronal que nos compensa con dopamina, la hormona de la felicidad. Cuando introducimos un cambio, le estamos pidiendo al cerebro que genere un camino nuevo en esa "selva" neuronal, lo cual consume muchísima energía y, al inicio, no ofrece esa recompensa de dopamina inmediata. Por eso nos cuesta: nos exige un gasto sin ofrecernos un premio. ¿Acaso no te has sentido incómodo o incómoda al cruzar los brazos de una manera diferente a la habitual? Esa incomodidad es la prueba de la resistencia que genera cualquier cambio. Recuerda, además, que nuestro cerebro ama la certeza y odia la incertidumbre, lo que se conoce como el sesgo hacia la certeza.

Este viaje interno se parece mucho a las cinco etapas del duelo: negación, ira, negociación, tristeza y, finalmente, aceptación. Es un error terrible pretender pasar de la negación a la aceptación de la noche a la mañana. Si se intenta imponer el cambio rápidamente sin transitar estas fases, el resultado es el caos, aumentando la resistencia y los apagones emocionales. En realidad, no nos resistimos al cambio en sí, sino a la emoción que trae consigo: la incertidumbre, la duda o la falta de confianza personal. Pero ¿no es cierto que después de una gran crisis o un cambio intenso, casi siempre salimos con una actualización personal?

Para navegar este proceso con éxito, el desarrollo de nuestra inteligencia emocional se vuelve fundamental. Te propongo ver tus emociones no como enemigas, sino como un tablero de control o un equipo de consultores directivos 

que te ofrece información valiosa. El miedo, por ejemplo, te avisa que algo importante podría perderse y te impulsa a ser precavido; la rabia o ira te informa que se ha cruzado un límite, dándote la energía para poner un alto; y la tristeza te invita a soltar algo. Si miramos las emociones desde esta perspectiva, ¿no son la fuente de información más importante que poseemos?

Para lograrlo, necesitamos desarrollar los cinco pilares de la inteligencia emocional propuestos por Daniel Goleman:

1. Autoconciencia: la capacidad de nombrar la emoción que sientes, porque "lo que se nombra, se calma".

2. Autorregulación: elegir conscientemente cómo responder, actuando desde la calma y la estrategia en lugar de reaccionar por ira o euforia.

3. Motivación: conectar con un propósito superior, tu "para qué", ya que "quien tiene un por qué siempre encuentra el cómo". ¿Acaso crees que si un grupo de compañeros está llevando mejor el cambio, tú no puedes influenciar positivamente en ellos?

4. Empatía: entender el estado emocional del otro sin perderte en él. La empatía empieza por uno mismo, validando tu propio proceso emocional para poder comprender el de los demás, ¿verdad?

5. Habilidades sociales: gestionar tus relaciones inteligentemente a través de la asertividad y el reconocimiento. ¿No te has sentido mejor cuando alguien te reconoce lo que haces bien, en lugar de solo señalar lo que falla?

Al desarrollar estas habilidades, transformamos lo que sentimos en algo útil, haciendo el camino del cambio mucho más fácil.

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